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Seguro que más de una vez se ha preguntado cómo será eso de pagar en Internet,
tal vez haya comparado precios y haya observado que comprar determinados artículos
en la Red abaratan hasta en un 50% el coste de los mismos debido a que no hay
comisiones ni intermediarios, entonces, ¿por qué no acaba de despegar el comercio
electrónico en España?
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La respuesta es por desconocimiento. No saber qué puede pasar al introducir los
datos de una tarjeta en su ordenador frena a la mayoría de usuarios a la hora de
realizar transacciones electrónicas. Vamos a intentar aclararlo.
Para realizar pagos a través de la red, se ha diseñado un sistema de pago seguro,
un protocolo de seguridad denominado SSL (Security Sockets Layer). Este sistema
asegura la identidad del vendedor, garantiza la integridad del mensaje y codifica
los datos con un cifrado de hasta 128 bits (harían falta miles de años del ordenador
más potente del mundo para decodificar el mensaje), lo que garantiza que si alguien
intercepta la comunicación no podrá interpretarla.
Para perder el miedo a comprar por Internet basta con tomar algunas precauciones:
- Comprobar que al realizar la transferencia de datos, la etiqueta 'http://'de la
parte superior izquierda de nuestro navegador en donde se indica la dirección de la
web donde estamos, cambia a 'https://' indicando la utilización del protocolo
seguro de transferencia de datos.
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- O si aparece, en la mayoría de los navegadores, en la parte inferior derecha
una imagen con un candado indicando la utilización de este protocolo de seguridad.
- Comprobar la política de privacidad del vendedor y saber qué datos estoy ofreciendo
y a quien. Está claro que dar estos datos a una gran multinacional o una entidad
bancaria tiene, en teoría, menos peligro que a un reciente proveedor de un milagroso
producto.
- Verificar las condiciones de devolución y de gastos de envío que nos ofrece el
fabricante del producto o servicio
- Llevar la cuenta de las transacciones on-line y comprobar los extractos bancarios
periódicamente.
También es útil, para los más cautelosos, abrir una cuenta bancaria destinada
únicamente para estos menesteres, de forma que cuando queramos realizar una compra
on-line, cargaremos dicha cuenta con el importe exacto del producto o servicio que
queramos adquirir y aunque capturara un pirata nuestros datos y lograra descifrarlos,
la cuenta no tendría saldo, exceptuando claro está, el breve instante en el que se
efectúa el pago.
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