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Introducción al vídeo doméstico
Por fín te has decidido a comprar una cámara de vídeo, ¿coincide con algún
acontecimiento importante? Y ese acontecimiento, ¿está relacionado con alguno
de tus hijos? No te preocupes, todos hacemos igual
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Parece que la compra de una cámara de vídeo está supeditada al nacimiento de nuestro
primer hijo y en concreto, a partir de los seis meses, cuando empieza a hacer sus
primeros pinitos como actor. Suele ser a partir de esa época cuando nos planteamos
adquirir una cámara de vídeo como la que tienen nuestros amigos y vecinos, que se
adelantaron al tener su descendencia antes que nosotros.
Captar la sonrisa de nuestro bebé, sus primeros pasos, sus primeras palabras, etc. se
convierte en una imagen borrosa si intentamos plasmarlo en fotografía -menos mal que
ahora existen las cámaras digitales que nos permiten hacer cientos de fotos y eliminar
las movidas o borrosas- o en una secuencia de imágenes para el recuerdo si las
grabamos en vídeo.
Nuestro hijo crece a un ritmo vertiginoso, sobre todo durante sus primeros años de
vida. Esto lo sabemos e intentamos paralizar este tiempo para disfrutar al máximo,
pero esto es imposible. El vídeo se convierte entonces en el perfecto aliado para
retener esos momentos que nos harán disfrutar una y otra vez de nuestros pequeños.
Hablaremos en cómo seleccionar una cámara de vídeo, de
los parámetros y la nomenclatura que debemos conocer para seleccionar la mejor en
base a nuestras necesidades, presupuesto y relación calidad-precio, y lo haremos
de una forma entendible y fácil de retener. Veremos en
equipo necesario para la creación de un vídeo doméstico los requisitos mínimos
para editar vídeos caseros con un aspecto semi profesional. Y plantearemos posibles
soluciones en una cámara de vídeo y otra de fotografías o
todo en uno ante la compra de uno o varios aparatos para inmortalizar nuestros
momentos más queridos.
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