
La autoestima va ligada a la opinión que tenemos de nosotros mismos y en ocasiones a la que las demás personas tienen de nosotros. Por ello las salidas del entorno familiar son un excelente recurso para poder trabajarla y afianzarla.
En nuestra infancia es cuando más se tiene que trabajar en ella, aunque es un proceso cíclico del que siempre tenemos que estar pendientes, sabiendo cuales son nuestros defectos y cuales nuestras virtudes y por tanto aprender a convivir con ellos.
Desde mi experiencia como educador y animador en campamentos y escuelas de verano en ADAI, lo que aprende un niño es a defenderse en las tareas cotidianas y a valerse por si mismo, aumentando así la confianza en él. Es cuando, mediante actividades y juegos, aparecen los primeros retos y miedos de nuestra vida: quedarnos solos sin los adultos que conocemos, miedo al agua, a la oscuridad, a las alturas... y miedo a fallar en algo y enfrentarse a la opinión de los demás niños, que frecuentemente son un contratiempo para conseguir una fuerte autoestima.
Es ahí donde nuestra labor educativa es tan importante, valorando cualquier intento por parte del niño para superarlos.
Los educadores debemos, observando a los niños, hacernos una rápida idea de las necesidades de cada uno, centrándonos en ellas a lo largo de la experiencia. Por ello cualquier logro, por insignificante que sea para los demás, se lo debemos hacer ver al niño como algo realmente importante, ya que así es como lo ve él y así debemos hacérselo ver al resto de niños.
La aparición de una autoestima baja es más frecuente en niños introvertidos y algo vergonzosos, por lo que la opinión de los demás niños es vital para conseguir fuerza, o por lo contrario perder la confianza en si mismos. Es entonces cuando debemos hacerles ver que para nosotros ,aunque no haya logrado el objetivo, lo que más nos ha asombrado y más importancia le damos, es el empeño que ha puesto para intentar conseguirlo y que el hecho de no conseguirlo no importa en absoluto: les impresiona mucho que a ellos los alabes por su intento y que a otros chicos que se sabe que lo tienen superado simplemente les choques la mano, haciéndoles sentir importantes a los ojos de los demás. De esa manera entienden que cada uno se pone el reto que desea, que todos son respetables y que siempre hay una razón para sentirse importante por un logro conseguido.
Los juegos que proponemos en los campamentos y escuelas, tienen la finalidad de dar a los niños la oportunidad de superarse. El educador juega un papel muy importante, pues tiene en sus manos el poder adaptar estos para que sean más complicados a los niños que les resulta más fácil y de esta manera puedan darse cuenta de las dificultades que tienen los niños a los que dirigen sus burlas y risas, y poder valorar por ellos mismos lo que significa para estos un simple intento como puede ser tocar un caballo, subir un metro de altura o simplemente entrar en la piscina.
Al sentirse parte del grupo debemos fomentar su importancia, ya que el grupo sin él no es completo y no “puede conseguir todas las pruebas”. El sentimiento de autoestima, en ese caso va ligado a sentirse útil, al igual que nos sucede a los adultos conforme nos hacemos mayores.
Es de gran importancia para lograr esa autoestima y conseguir ese aumento en la confianza en sí mismo que el propio niño vea que es capaz de superar los retos, haciéndole comprender que al ser capaz de vencer ese temor, será capaz de vencer cualquier otro que se proponga, (aunque nunca debemos presionarlos para que lo consigan, pues en vez de una ayuda lo que podemos provocar es justo lo contrario).
Bajo mi punto de vista y por la experiencia obtenida en los años que llevo dedicados a campamentos con niños, considero que se trata de una experiencia muy positiva para ellos, ya que les hace crecer como personas y descubrir que son capaces de pasar una noche sin los papas o que son capaces de vestirse solos. Para ellos es importante saberse conocedores de poder dar ese paso, aunque luego cuando vuelven a casa, en algunos casos, vuelvan a querer vestirse con ayuda o no comer de todo.
Pero internamente se habrán dado cuenta que pueden dar ese paso cuando lo deseen y su autoestima subirá: adoptarán una conducta inconsciente de responsabilidad sobre sus cosas, aprenderán a compartir y la importancia del trabajo en equipo, viendo como son premiados o penalizados por otros miembros de su grupo, y para ellos mismos, el hecho de sentirse importantes y capaces de superar lo que pensaban que no lograrían jamás, y con ello conseguirán y se irán marcando nuevas metas a conseguir a lo largo de su vida.
Vicente Monzó
Educador y Animador sociocultural de Parque ADAI