Crear e imaginar, reflejando su pensamiento a través del juego simbólico entendiendo la realidad que le rodea.
Estimular cada una de de las diferentes áreas madurativas, atención-concentración, memoria, verbal, abstracción perceptivo-manipulativa, motora e inteligencia emocional.
Aumentar la confianza en sí mismo y su predisposición al aprendizaje.
Desarrollo:
Se crea una ambientación que caracteriza una historia donde el educador se convierte en el personaje que guía la actividad y los niños son los protagonistas de la aventura.
Se les plantea a los niños actividades que forman parte del desarrollo de la historia dirigidas a estimular cada una de las áreas madurativas.
El educador llegará al desenlace final de la historia, manteniendo la motivación hacia los juegos educativos hasta el final.